miércoles, 6 de julio de 2011

Vivir la vida, es como nadar en el mar

Cuando miro al mar, a menudo no puedo evitar en pensar la etapa de mi vida que estoy viviendo en ese instante. El horizonte me recuerda que no existen limites,y que el único limite eres tú mismo.


Hay días nublados, con grandes tempestades, en los que las olas te sobrepasan y en los que crees que a veces es mejor hundirte, porque aunque logres salir a flote piensas que volverás a tocar fondo  ya que ni tan siquiera  sabes que rumbo seguir.

Otros días son soleados, en calma, en los que nadar y vivir la vida es algo fácil y agradable, a menudo son esos días los que todos recordamos,  esos días en los que te diviertes jugando con alguien en el mar, en los que todo es agradable y solo piensas en volver al agua.

Muchas veces tenemos miedo de ese primer contacto con el agua, del miedo a que puede pasar, pero otras sin embargo decidimos lanzarnos de cabeza sin pensar en nada más allá de ese momento.
Todo en la vida y en el mar puede cambiar muy deprisa, pero... ¡que aburrido sería todo si siempre fuese perfecto!

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